VIDEO: ¡Parece Volver al Futuro 2! El Tesla Roadster de Elon Musk sorprende con una tecnología que parece hacerlo volar
Un desarrollo tecnológico ha llamado la atención por su capacidad para realizar saltos breves mediante propulsores y regular el descenso. Sin embargo, todavía hay diferencias importantes entre esta tecnología y un automóvil capaz de volar de forma sostenida.
Lo que durante años parecía exclusivo de las películas de ciencia ficción comienza a mostrar avances en el mundo real. Un vehículo equipado con propulsores ha llamado la atención por su capacidad para elevarse del suelo, realizar pequeños saltos y controlar el descenso mediante un sistema de propulsión.Ver
Las imágenes de este tipo de tecnología han despertado el interés de quienes siguen los avances de la ingeniería, al mostrar una alternativa que va más allá de los automóviles convencionales.
¿Cómo funciona el vehículo que puede elevarse con propulsores?
Turns out the future does have flying cars https://t.co/6fexPp6SXI
— Elon Musk (@elonmusk) October 16, 2026
A diferencia de un automóvil tradicional, que depende de sus ruedas para desplazarse, este vehículo utiliza propulsores que generan la fuerza necesaria para levantarlo del suelo durante periodos cortos.
El sistema permite regular la propulsión para controlar el descenso y reducir la velocidad antes de tocar tierra. De esta manera, el vehículo puede realizar aterrizajes controlados mediante ajustes en la fuerza que lo impulsa.
No obstante, existe una diferencia importante entre un vehículo capaz de realizar saltos breves y uno diseñado para volar de manera sostenida. Elevarse durante unos instantes no significa necesariamente que pueda recorrer largas distancias por el aire ni funcionar como un automóvil volador de uso cotidiano
¿Estamos ante el futuro de la movilidad?
El desarrollo de vehículos terrestres que incorporan sistemas de propulsión aérea abre nuevas posibilidades para la ingeniería. Sin embargo, para evaluar su viabilidad es necesario conocer aspectos como la autonomía, la capacidad de carga, la estabilidad y los mecanismos de seguridad.
También deben considerarse factores como el consumo de energía, el ruido, las condiciones de operación y las regulaciones necesarias para permitir su uso en espacios públicos.
Aunque estas demostraciones muestran posibilidades tecnológicas que antes parecían lejanas, su aplicación dependerá de los resultados técnicos y de la capacidad para convertirlas en soluciones seguras y prácticas.
