“¿Cuáles faltan?”: El dilema del desabasto médico que confronta las giras de Claudia Sheinbaum
CIUDAD DE MÉXICO — Las supervisiones hospitalarias y giras de trabajo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo han comenzado a registrar una constante: el reclamo directo de los ciudadanos por la falta de insumos en el sistema de salud pública. Sin embargo, un reciente video viralizado en redes sociales abrió el debate sobre la precisión de las denuncias civiles frente a las respuestas de la mandataria..
Durante su visita a Ciudad del Carmen, Campeche, a las afueras de una clínica del IMSS-Bienestar, la ventanilla de la camioneta presidencial se convirtió en una ventanilla de atención médica alternativa. Ahí, familiares de pacientes la abordaron no con quejas al aire, sino con recetas vencidas en mano.
En esa ocasión, los manifestantes detallaron la ausencia específica de fármacos como la mirtazapina —un medicamento utilizado para trastornos neurológicos y del estado de ánimo—, así como diversos tratamientos controlados para la diabetes. Ante la precisión del reclaso, Sheinbaum Pardo tuvo que instruir a su equipo de salud: “Ya lo voy a atender yo”, ordenando el surtido inmediato de los folios presentados.
Entre la narrativa oficial y la realidad médica
La recurrencia de estos episodios pone en evidencia la desconexión que a veces ocurre entre los reportes de las delegaciones de salud y la experiencia del usuario en ventanilla:
Mujer prianista le reclama a la presidenta Sheinbaum por medicamentos y al preguntarle por cuál medicamento la facha nunca supo contestar, puras evasivas. PRI y PAN para la otra denle información a sus Fachos porque quedan como p3nd3jôs😂 Sigan a Homochairos en YouTube. https://t.co/c4IHKzs2hd
— Victor Oliver (@hugooliver80076) October 19, 2026
• La postura gubernamental: La administración federal sostiene que el abasto se encuentra en niveles óptimos y que las transiciones al modelo IMSS-Bienestar están diseñadas para garantizar la gratuidad.
• La exigencia ciudadana: Los usuarios de los servicios públicos argumentan que, independientemente de si conocen el nombre técnico del fármaco, la falta de surtido los obliga a gastar de su propio bolsillo.
El cuestionamiento de la presidenta —“¿cuál falta?”— se ha convertido en una especie de filtro político en sus eventos: una pregunta que expone a quienes protestan de forma general, pero que también abre la puerta a soluciones inmediatas cuando el ciudadano acude con la receta por delante.
