NADIE PODÍA CREERLO: UNA ISLA ENTERA COMENZÓ A FLOTAR EN EL LAGO
A mediados de agosto, un navegante dejó a propios y extraños rascándose la cabeza al publicar un video en Facebook con un mensaje que parecía imposible: “hay una nueva isla en el lago Williston”.
Y no se trataba de un pequeño montículo de lodo. Las imágenes mostraban un pedazo de tierra mediano, repleto de árboles altos y follaje verde envidiable, flotando tranquilamente en el agua.
¿Cómo apareció de la noche a la mañana una isla así de desarrollada? El Williston es el séptimo embalse artificial de agua dulce más grande del mundo (1,773 km²). Por lo que los pescadores locales lo conocen como la palma de su mano. O al menos eso creían.
Cuando la empresa BC Hydro, que administra el embalse, vio el video, arquearon la ceja.
Inmediatamente dedujeron que se trataba de un video generado con IA. Pues los avistamientos eran pocos y la isla se desvaneció en cuestión de días, como si se tratara de una Fata Morgana.
Para finales del mes ya tenían varios testimonios, fotografías de aviones e imágenes de satélite.
El 31 de agosto confirmaron que la isla era real. De hecho, apareció en los mapas desde el 21 de julio y con el paso de los días se movió de lugar.
Resulta que la supuesta isla fantasma no era un espejismo y mucho menos brujería, sino una balsa natural gigante que no está anclada al fondo.
Mide 70 metros de ancho por 140 de largo (lo de dos campos de fútbol), un tamaño excepcional para este tipo de formaciones.
Estas islas flotantes nacen de la acumulación de troncos y escombros durante muchísimos años.
Al descomponerse, forman un suelo frágil donde la nueva vegetación echa raíces hasta crear una red estable de árboles que navega a la deriva.
Bob Gammer, portavoz de la empresa, señaló que este monstruo flotante despertó a causa de los niveles excepcionales registrados en el embalse.
Tras un invierno con mucha nieve y un verano súper lluvioso, el lago llegó a su tope máximo, obligando a abrir las compuertas de desagüe por primera vez en 14 años.
Este subidón de agua despegó los escombros que llevaban años atrapados en alguna bahía, soltando al Kraken vegetal para que flotara a sus anchas.
Actualmente, este capricho de la naturaleza se "estacionó" en una orilla y no amenaza a la represa, pero las autoridades advirtieron a los navegantes para que no se estrellen contra este obstáculo sin señalizar.
Pueden volar su dron o acercarse a chismear en bote, pero está estrictamente prohibido desembarcar. El suelo de troncos podridos es una trampa potencialmente letal.
Geólogos y ecologistas están fascinados estudiando a esta isla nómada, recordándonos que la naturaleza siempre tiene un truco sucio bajo la manga.
