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Aleyda Romero Victorio tenía apenas 21 años, pero en medio de una de las escenas más terribles ocurridas en Atizapán, habría tomado una decisión que hoy tiene conmovido a todo México: proteger a un pequeño de 6 años, tratar de ayudar a Ana Paola y a la pequeña Sofía.

De acuerdo con la reconstrucción del caso, Aleyda estaba con el niño cuando comenzó el at4qu3. Al escuchar lo que ocurría, le pidió que se escondiera dentro de una habitación y que no saliera sin importar lo que escuchara afuera.

 El pequeño obedeció y Aleyda salió para intentar ayudar. Por desgracia, ella tampoco pudo regresar. Ana Paola, embarazada de cuatro meses, Sofía, de apenas 3 años, y Aleyda fueron privadas de la vida aquella tarde.

Pero el pequeñito fue el único sobreviviente de aquella tragedia; Aleyda fue una de las razones por las que él hoy sigue con vida. En medio del miedo y del peligro, pensó primero en protegerlo, le indicó dónde resguardarse y logró mantenerlo lejos de lo que estaba ocurriendo afuera.

 Este jueves, su cuerpo regresó a San Martín Cuautlalpan, en Chalco, Estado de México, donde su familia y todo su pueblo la recibieron entre lágrimas.

 Su mamá, Conchita Victorio, abrazó desconsolada a su hija al recibirla. También estaban su papá, Álvaro Romero, su hermana Anel, de 25 años y a días de dar a luz, y su hermano Alonso, de apenas 14 años, quienes también estaban destrozados.

🕯️ Aleyda está siendo despedida entre flores, incienso, copal y música de tambora, rodeada por las personas que la vieron crecer y que hoy lloran una ausencia imposible de llenar. Además, siguiendo una tradición de su comunidad, será vestida como la Virgen María, en una despedida que refleja el cariño y el valor que tenía para su familia.

 Aleyda no era solamente “la trabajadora doméstica” que apareció mencionada en los primeros reportes. Era una hija, una hermana, una joven con sueños, con una familia que la esperaba y con toda una vida por delante.

 Y hasta su último momento habría demostrado los valores con los que fue criada: cuidar, ayudar y proteger a quien lo necesitaba.

 Gracias, Aleyda, porque ese pequeñito hoy, gracias a ti, es el único sobreviviente de aquella tragedia. Gracias por pensar en él cuando el miedo podía paralizar a cualquiera. Gracias también por intentar ayudar a Ana Paola y a Sofía.

 Hoy tu pueblo te despide como lo que fuiste: una persona valiosa, de corazón noble y con amor por los demás hasta el último aliento.

Que México recuerde tu nombre no solo por la tragedia que te arrebató la vida, sino porque en medio del horror lograste proteger una vida y esa vida te llevará siempre en su memoria, crecerá y siempre te recordará como el ángel que dio la vida por él.


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