El karma atropelló a los asaltantes: quisieron robar y terminaron bajo las ruedas
Si existe un país en este majestuoso planeta donde el karma trabaja turnos triples sin cobrar horas extras, definitivamente es Brasil.
Se sabe que en las calles de São Paulo la cadena trófica urbana es despiadada, pero a veces, el universo decide saltarse el aburrido sistema judicial y aplicar la física pura y dura para resolver un asalto.
Y vaya que el resultado de esta ecuación es, indiscutiblemente, cine absoluto.
La escena, digna de una película de acción dirigida por el mismísimo destino, ocurrió en la Zona Sur de São Paulo.
Dos sujetos, que se sentían meros macizos de la zona, encañonaron al conductor de un sedán para vaciarle los bolsillos.
Tras coronar el atraco en un santiamén, los roedores emprendieron su gloriosa huida en moto, sintiéndose los reyes del mambo.
Sin embargo, no contaban con un pequeño y aplastante detalle: a quien acababan de importunar sufriría un repentino, oportuno y muy conveniente “ataque de torpeza” al volante.
Según el reporte oficial de la siempre diplomática Policía Militar, el conductor “perdió el control” de su vehículo. Sí, claro.
Y muy casualmente la gravedad, la alineación de las llantas y el volante conspiraron para que el Chevrolet Classic hecho madre dirigiera sus dos toneladas de peso milimétricamente hacia la ruta de escape de los pillos.
Un impacto fulminante y sin derecho a réplica. La huida triunfal quedó interrumpida por el parachoques del asaltado, dejando a los dos roedores neutralizados de forma permanente sobre el pavimento de Capão Redondo.
Cuando las autoridades llegaron a limpiar la escena con espátulas, encontraron la verdadera cereza de este pastel con relleno de ironía.
Entre las ropas de los sujetos desvividos estaban los teléfonos celulares hurtados, la resortera con la que jugaron a ser intocables y… unos anillos de boda.
Robar una alianza matrimonial para terminar matrimoniado con el asfalto es un nivel de justicia poética que ni el mejor guionista podría haber redactado.
El conductor el automovil fue llevado a una clínica para una revisión médica, muy probablemente para tratar el “fuerte shock emocional” de ver cómo su coche hacía el trabajo de la policía en tiempo récord.
