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El adolescente que tuvo que vivir dentro de un estanque para apagar el fuego de su propia piel

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¿Quedarte media hora extra en la regadera te deja los dedos como pasas? Imagina tener que vivir como un cocodrilo solo para que tu propia biología no te enloquezca.

El internet, siempre tan experto en exagerar, recientemente nos vendió la exótica historia del "hombre pez" que vivía sumergido bajo el agua, pero la realidad detrás de este drama en la India es mucho más cruda y desesperante. Además de ser un retrato de lo miserable que puede ser el acceso a la salud.

Este es el caso de un joven 16 años originario de Murshidabad, en Bengala Occidental. Aproximadamente desde los 11 años, su cuerpo le declaró la guerra con una sensación de ardor en la piel tan insoportable que su única escapatoria era correr a zambullirse en el estanque local.

Y aclaremos el chisme: el chico no se mudó al fondo del lago con Aquaman como aseguraban las redes sociales. La verdad es que pasaba horas y horas de su día en remojo dentro de esa agua turbia porque era el único analgésico casero capaz de apagarle la tormentosa comezón.

Lógicamente, esta bizarra rutina acuática le arruinó por completo la existencia. Adiós escuela, adiós vida social y hola a una adolescencia entera desperdiciada en un charco gigante.

Y lo indignante no es el misterio dermatológico en sí, sino el hecho de que un joven tuvo que pasar un lustro entero de agonía húmeda para que a alguien con poder se le ocurriera hacer algo al respecto.

Aquí es donde entra la vuelta de tuerca y aparece un salvador supremo. Resulta que la historia hizo tanto eco mediático que terminó aterrizando en el escritorio de Anant Ambani

En efecto, ese heredero multimillonario que sorprendió al mundo con la boda más obscenamente cara, excesiva y ridícula de la historia reciente.

En un aparente arrebato de caridad post-nupcial, Ambani movió sus hilos y ofreció trasladar al joven a Mumbai para costearle, por fin, la atención médica especializada con el fin de diagnosticar qué demonios le sucede a su piel.

Y sí, es un alivio que este chico vaya a recibir un tratamiento real para salir de ese estanque de una buena vez.

Pero no deja de ser lamentable que, en un país con más de mil millones de habitantes, tu única esperanza para no perecer ardiendo en vida sea volverte un fenómeno viral y rezar para que al hijo del hombre más rico de Asia le sobre algo de suelto en la cartera.

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