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🚨 ABUELITA DE LA TERCERA EDAD LE DA “BÁJE” A MOTOCICLISTA Y LE ROBA EL CELULAR EN COACALCO 😂👵📱

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En las salvajes y apocalípticas tierras de Coacalco, donde los valientes temen pisar y los asaltantes de combi forjan sus leyendas, cabalgaba nuestro héroe.

Un jinete contemporáneo montado en su corcel de acero de 150 centímetros cúbicos, ganándose el pan de cada día con el sudor de su frente.

Él, curtido en mil batallas contra el bache traicionero y el microbusero salvaje, creía tener la guardia en todo alto. Se cuidaba del "Brayan", de la motoneta sin placas y del ojo avizor de los amantes de lo ajeno. 

Sin embargo, ni las profecías de Nostradamus ni los códices prehispánicos pudieron advertirle del enemigo supremo: el verdadero peligro ya cobraba su pensión del Bienestar y portaba orgullosamente su tarjeta del INAPAM.

La tragedia de proporciones bíblicas se desató cuando una venerable ancianita, camuflada con la inocencia de quien teje chambritas y hornea pan de elote, lo interceptó en plena banqueta.

Como si se tratara de una furia escapada del mismísimo Tártaro, la doñita, cegada por la rabia de un paquete que no llegaba, confundió a nuestro mártir con otro emisario de la paquetería.

Le llovió fuego y azufre; la señora le soltó un rosario de insultos que harían persignarse a un teporocho, lo regañó con la potencia destructiva de un rayo de Zeus y, en el clímax de esta carnicería emocional, perpetró el despojo.

Como si le arrebatara la mítica espada Excalibur al mismísimo Rey Arturo, la abuelita le dio baje con el celular. El guerrero cayó, no por espada ni por plomo, sino por la mano temblorosa de una fiera de la tercera edad.

El Estado de México, mis hermanos, jamás decepciona.

Los invito a un ejercicio de imaginación breve sobre el viacrucis mental de nuestro compadre, el nudo en la garganta tamaño caguama familiar.

Porque que te encañone y te baje el celular un malandro de dos metros en un callejón oscuro son gajes del oficio, una medalla al valor urbano que cuentas con orgullo en las reuniones banqueteras con los compas.

Pero, ¿que te aplique la aburridora una cabecita blanca de metro y medio que huele a ungüento de alcanfor?

¡Es el equivalente histórico a que Napoleón perdiera Waterloo contra una parvada de palomas!

El momento de alzar la voz y confesar la derrota debe ser material de estudio psiquiátrico. Visualicen la escena: el pobre diablo pidiendo chiche a un colega para hacer la llamada de la ignominia: "Jefita, ¿qué crees? Me torcieron... me robó el celular una viejita".

 ¡Háganme el vergonzoso favor! 

Es una pena de nivel cósmico que te aplasta el alma. Un nivel de sometimiento que trasciende el tiempo y el espacio; un evento canónico que altera la realidad misma.

Uno sale bien persignado de su cantón, pidiéndole a San Judas Tadeo no ser estadística del Ministerio Público, para terminar siendo la botana de la colonia entera y despojado de su herramienta de trabajo por una abuela en pijama.

Nuestro valiente aprendió por las malas que en el México mágico las apariencias engañan, y que a veces, el mismísimo Satanás se disfraza con chal, mandil y bastón.

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