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Nadie puede creer la razón por la que la obligaron a bajarse del autobús.

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Hay empresas nefastas, hay servicios de transporte que huelen a fracaso, y luego está Grupo Estrella Blanca, operando sus unidades con el nivel de profesionalismo de un microbús pirata.

Si creían que pagar su boleto y seguir el reglamento les garantizaba llegar a su destino, permítanme presentarles el berrinche carretero más surrealista, miserable y bananero de la semana.

Preparen la transportadora y una buena dosis de coraje, porque esta escenita sobre ruedas terminará por desatarles el perro coraje.

La usuaria Jazzmin Guerrero cometió el terrible error de confiar en el consorcio de Grupo Estrella Blanca para realizar su viaje. Y es que la pasajera hizo todo al pie de la letra: leyó las reglas, metió a su perrita pug en la transportadora reglamentaria y se ubicó en la parte trasera del autobús para no molestar a nadie.

Pero claro, el reglamento corporativo sirve como papel higiénico cuando se topa con el influyentismo de quinta. Tras una hora de trayecto, el operador detuvo la unidad y la obligó a descender en un destino que no le correspondía.

¿El brillante argumento de estos genios del volante? Resulta que la esposa del chofer era alérgica a los perros. 

¡Pero esperen, que aquí viene la cereza de este pastel de descaro!

La señora de cristal ni siquiera era una clienta pagando un asiento; venía de "mosca", viajando gratis y sentada en las escaleras de la unidad como si fuera la dueña de la empresa.🚨 Nadie puede creer la razón por la que la obligaron a bajarse del autobús.

O sea, el chofer prefirió echar a la calle a una pasajera legítima con todo y mascota, solo para que a su señora no le diera comezón en la nariz mientras estorbaba en el pasillo.

Aparentemente así funcionan la reglas del transporte foráneo de nuestro país: No importa si tú pagas la nómina de la empresa con tu boleto, siempre vas a perder contra la doña que viaja de a grapa en el escalón 

Ver a una línea de autobuses pisotear sus propias políticas para solapar los estornudos de los familiares colados del operador es una maniobra digna de la Tremenda Corte.

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