En Nuevo León va primera alianza de Morena con PRI y PAN para frenar al gobernador Samuel García
La coalición legislativa busca revertir el veto al Presupuesto 2026, limitar el margen político del Ejecutivo estatal y reposicionar a los partidos rumbo a los comicios de 2027, en un acuerdo pragmático que rompe con las narrativas tradicionales.
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La política de Nuevo León entró en una fase inédita con la conformación de una alianza legislativa entre Morena, PRI y PAN, tres fuerzas que a nivel nacional se asumen como adversarias, pero que en el ámbito local encontraron un objetivo común: contener el poder del gobernador Samuel García y redefinir el control del presupuesto estatal.
El acuerdo no surge de una afinidad ideológica, sino de una coincidencia estratégica. Durante cuatro años consecutivos, el Congreso local ha chocado con el Ejecutivo por la aprobación del presupuesto, pero el escenario actual es distinto. Morena, tercera fuerza en el estado, decidió abandonar una posición marginal y convertirse en actor decisivo, ofreciendo a PRI y PAN los votos necesarios para alcanzar la mayoría calificada que les permita superar el veto del gobernador al Presupuesto 2026.
El motivo central de la alianza es el control del gasto público. Morena planteó condiciones claras para sumarse a la oposición tradicional: no autorizar nueva deuda, revertir o contener el aumento al transporte público, garantizar recursos pendientes para los municipios y reducir el gasto en comunicación social, viáticos y rubros discrecionalesdel gobierno estatal. PRI y PAN aceptaron estos puntos al considerar que el presupuesto propuesto por el Ejecutivo ampliaba excesivamente el margen de maniobra de Samuel García.
Desde la óptica de Morena, el acuerdo responde a una lógica política y discursiva: presentarse como un partido que combate la deuda, defiende programas sociales y limita los excesos del poder Ejecutivo, incluso si ello implica coincidir con fuerzas históricamente antagónicas. La dirigencia nacional del partido impulsó esta postura bajo el argumento de que el presupuesto es un instrumento de control político, no solo financiero.
Para PRI y PAN, la alianza tiene un objetivo adicional: debilitar a Movimiento Ciudadano en su principal bastión electoral. Ambos partidos han visto cómo MC ha crecido en votos y presencia política bajo el liderazgo de Samuel García, por lo que el bloque legislativo representa una vía para frenar su narrativa de gobierno eficiente, limitar su capacidad de inversión y exhibirlo como un Ejecutivo aislado políticamente.
El objetivo inmediato del bloque es aprobar un Presupuesto 2026 modificado, con candados específicos y fondos etiquetados, entre ellos uno para una pensión universal a personas con discapacidad y otro para saldar adeudos con municipios correspondientes a 2024 y 2025. A mediano plazo, la alianza busca marcar la agenda política del estado y evitar que el gobernador utilice el presupuesto como plataforma rumbo a futuras aspiraciones nacionales.
Sin embargo, el trasfondo es claramente electoral. Con la mirada puesta en 2027, Morena busca consolidar estructura en un estado donde aún no gobierna; PRI y PAN intentan recomponerse tras sus derrotas recientes, y ambos ven en la confrontación con Samuel García una oportunidad para reposicionarse ante el electorado. La alianza también pretende enviar el mensaje de que MC puede ser derrotado desde el Congreso, aun cuando conserve el Ejecutivo.
Las bancadas del PRI, PAN e independiente, en voz de la diputada Perla Villarreal (@perlitavilla), respaldaron las críticas y rechazaron los señalamientos de la presidenta de Morena, Luisa María Alcalde (@LuisaAlcalde), durante su visita a Nuevo León, al advertir que el… pic.twitter.com/SNIcTxbuf6
— El Rincón de Maquiavelo (@rdmaquiavelo) February 4, 2026
Desde Movimiento Ciudadano, el bloque ha sido calificado como una alianza oportunista. Legisladores del partido acusan que Morena, PRI y PAN priorizaron cálculos políticos sobre la estabilidad del estado y advierten que limitar el presupuesto pone en riesgo obras estratégicas, particularmente en movilidad, agua y transporte. También señalan una contradicción discursiva de Morena al aliarse con lo que denomina el “PRIAN”.
A diferencia de ejercicios anteriores, la suma de Morena, PRI, PAN, además del PRD y una diputada independiente, alcanza los 31 votos necesarios para imponer su agenda y dejar en minoría a Movimiento Ciudadano. Esto convierte a la alianza en un bloque de poder real, no solo circunstancial, capaz de condicionar el rumbo financiero y político de Nuevo León.
Más allá del presupuesto, la alianza refleja un reacomodo profundo en la política local: los partidos dejaron de lado las narrativas nacionales para construir un frente común con un propósito claro: acotar al gobernador, redefinir el equilibrio de poderes y disputar, desde ahora, el control político del estado en los próximos años.
